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miércoles, 12 de octubre de 2011

Carreteras de Venezuela




Una vez tuve un sueño, así dice una parte de la película de Disney – Enredados, sí… una vez tuve un sueño, no obstante no voy hablar de esa gran película de Disney, mi sueño está relacionado es con vivir en un mejor país, pero no allá en el norte, sino aquí, en el sur, y más específicamente al norte del sur, como decía esa hermosa canción de Franco de Vita, si, ese es mi sueño, vivir en un mejor país, pero en éste, no en otro, en Venezuela.



Yo soñé con tener en nuestro país una vialidad mejor. Soñé con carreteras bien asfaltadas, bien rayadas, debidamente señalizadas, soñé con mejores avenidas y calles en nuestros pueblos y ciudades, debidamente embellecidas por el ornato del Estado y las gestiones gubernamentales de los distintos entes corresponsables.





Soñé, con unas grandes Autopistas, que atraviesen todo el país de cabo a rabo, con varios canales, parajes y excelentes estaciones de servicio, en la periferia de las ciudades y pueblos, de manera que no se entorpezca el fluido transitar y el flujo vehicular constante.



Soñé también con una línea ferroviaria capaz de transportar por todo el país, no sólo pasajeros, sino también mercancías que minimicen los costes por fletes y mejoren el abastecimiento de productos y mercancías. Sin embargo, hoy sólo quiero hablar de nuestras carreteras, así que el tema ferroviario, el tan importante tema posiblemente lo abordaremos en otro post, espero que así sea.


¿Por qué queremos hablar de la vialidad en éste post?


Esto obedece al deterioro prolongado y casi que sistemático en el que han caído nuestras carreteras, calles, avenidas y autopistas en el país.





Hecho que nos parece algo inaudito, tomando en consideración las grandes riquezas que ha percibido el país en los últimos años y más específicamente en estos años de la mal llamada revolución bonita de Chávez.


El espectáculo es dantesco, huecos por doquier, baches, muros, remiendos, derrumbes no reparados, puentes caídos no reconstruidos, exceso de muros de contención, descontrol de la velocidad de los vehículos, descontrol peatonal, vendedores ambulantes como arroz repartidos a lo largo y ancho de todas las carreteras de la nación, sin hablar de las trancas por huelgas realizadas por las distintas comunidades, porque falta el agua o la electricidad u otro servicio público, tema que también será tratado posteriormente en otra entrega, porque de eso quedaría mucha tela que cortar, si lo abordamos de manera somera y como un tema subordinado a la tema principal, las carreteras.




A esta terrible realidad, debemos sumar la inseguridad de dichas vías, no hay suficiente vigilancia del tránsito, no hay garantías para los conductores y sus autos, ni para el transporte pesado.


Se conoce de piratas de carretera que operan con toda impunidad, robos, atracos, volcamientos, choques y toda clase de sucesos ennegrecen todos los días los diarios y periódicos de la nación, aunque después salgan los voceros del gobierno diciendo que eso es una treta mediática más de la oposición para manipular a la opinión pública.


Creo que los que viajamos todos los años una, dos y hasta tres veces al año consecutivamente, podemos hablar con propiedad y autoridad.





Y… En estos últimos años el deterioro ha sido tan progresivo y ellos están al tanto todos, sin excepción, todos los funcionarios públicos incluyendo al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, lo saben.


Nadie puede decir, que no lo sabe y que no está al tanto de esa situación, esto es un problema que era de corresponsabilidades entre las competencias y dependencias, no obstante el Gobierno Nacional, le quitó las competencias a las regiones y localidades y quitaron los peajes y su capacidad para la manutención de las mismas, ellos dijeron, que el Gobierno central, con los ingresos petroleros y los impuestos, que por cierto pagamos todos por igual, sería suficiente para hacerles el mantenimiento y generar nuevas vías y carreteras, lastimosamente, eso no sucedió. En vez de cumplir con el pueblo y honrar su compromiso, el Estado Venezolano ha dejado las carreteras en un casi total abandono, la decidía y la indiferencia de las autoridades es bochornosa.


Si bien algunas cosas se hacen aún, hasta ahora eso no ha sido suficiente para mantener y mejorar progresiva y constantemente nuestras vialidades.


El desastre es más que evidente, cualquiera puede constatar esa realidad viniendo a Venezuela, recorriendo el país.


Es verdad que hay países de éste hemisferio que están peor en esta materia. Porque ni siquiera tienen un 50 - 70 % de sus carreteras debidamente asfaltadas, pero aquí no se trata de cómo están los demás, el problema es cómo estábamos en años anteriores nosotros, en tiempos de la Cuarta República, y sin dudas se puede decir que estábamos mejor.




No tenemos buenas carreteras hoy y no creo que con esas políticas de Estado las tengamos mañana, por tanto, en este sentido la revolución no ha sido nada bonita.



Gracias a Dios, muchos ya están despertando de esa quimera, los más jóvenes se preguntan… ¿Por qué? Ellos lo saben, ven a diario la TV, van al cine, y otros aunque parezca extraño en éste país, salen al exterior y a los países de primer mundo y traen esas vivencias y las comunican y enseñan, con sus fotografías y videos su realidad, una muy distinta a ésta, vivimos en un mundo interconectado y ya es imposible mentir, sin ser cogido en la mentira.



El Presidente puede decir, que en el Norte están peor que nosotros, pero la verdad es que cuando esos jóvenes o cualquier venezolano viaja, se queda maravillado, con la excelencia de esas vías de comunicación terrestre, se maravillan de sus sistemas ferroviarios, del orden y la limpieza, del control de la velocidad y los vehículos, de las Leyes y el cumplimiento de las mismas, de las normas, que nosotros también tenemos, pero que nadie le para, ni las pela como dicen los mexicanos.





No nos queda más que soñar,… seguir soñando con un mejor país, con una mejor Venezuela.


Urgen cambios en la política. Tenemos aún la posibilidad de perseguir nuestros sueños y construir un país mejor. Y se puede? SI SE PUEDE.


Tenemos grandes recursos, tenemos gente preparada, tenemos gente dispuesta a dar su vida por lograr que los sueños de todos y cada uno de los venezolanos se hagan realidad.



No obstante, hay que luchar, no podemos cambiar las cosas desde un sillón viendo la tele y lamentándonos por lo que podemos hacer pero no hacemos.



Hay que inscribirse en el cambio participando, saliendo a conquistar los espacios, haciendo lo que no se ha hecho en el pasado, guardar el miedo en el closet, los temores apartarlos de nuestra mente e ir a la vanguardia de la lucha.



Si nos quedamos en los lamentos y en la desesperanza, jamás lograremos los cambios, hay que pasar de la indignación a la acción.


Los invito a ACTIVARSE por Venezuela, por tus hijos, los hijos de tus hijos y los que vendrán después.


Soñemos, y hagamos juntos los sueños realidad. Hasta un próximo post.

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